Érase una vez…

Publicado por Edu Basterra el 14 de enero de 2014 en: Novedades

Paul

Quietos que os veo venir. Paul es mucho Paul. Pero no siempre me ha parecido así. Por qué eres fan de tal o cuál artista es una cosa que tú no eliges si eres músico. Es el artista y su trabajo lo que te elige a ti. Y yo, como cualquiera de las otras personas de mi generación amantes de la música, caí rendido ante la obra y milagros del cuarteto de Liverpool, en donde nuestro amigo Paul sólo era un cuarto del todo, el guapo que cantaba bien. Y como no podía ser de otra forma, tú eliges quién es tu favorito de los cuatro, aunque seas un crío de 7 años y no sepas nada acerca de la personalidad del tipo al que decides adorar (los dos somos Géminis, quizás sea por eso).

Fue muchísimo más tarde cuando empecé a tener idea de cómo eran, cómo interactuaban y cómo pensaban en realidad cada uno de los Beatles, gracias a toda la información que ha ido apareciendo todos estos años. No diría que Paul fuera el que mejor me podría caer, a veces lo veo cursi, otras demasiado políticamente correcto y vaya usted a saber qué. He oído despotricar contra él a sus antiguos músicos por ser un rata con la pasta. Joder, ya le vale. Incluso él mismo reconoce que a veces puede portarse como un auténtico hijo de puta. Bueno, realmente a mí no me ha parecido un mal tipo, al menos peor que otros, a lo largo de todos estos años. Le ha pasado de todo, ha metido la pata muchas veces y el tiempo le ha dado la razón cuando se tuvo que poner como se tuvo que poner para defender lo que era suyo. Admitámoslo, todo esto se nos escapa a nuestra comprensión porque somos unos mortales cualesquiera y él un famoso entre los famosos. Pero sí podemos ver, apreciar, calibrar en toda su dimensión la obra de cualquier artista, y la de McCartney es enorme y de una gran calidad en comparación con cualquier otro músico. Aunque, vayamos por partes, que aquí hay mucha tela que cortar.

Paul

La razón de estas líneas es el Paul de los Beatles, el otro no me interesa tanto. Y en justicia hay que decir que fue Paul el auténtico motor de los Beatles cuando las cosas se empezaron a poner feas. Cuántas veces se ha dicho que John era el genio de los Beatles, cuando ahora ya sabemos que tampoco era así. John, como Paul, era un tipo talentoso y con una sensibilidad fuera de lo común que cuando aunaba fuerzas se le ocurrían cosas geniales, a veces más por la novedad que por su grandeza. Hasta George y Ringo tenían su punto de genialidad. Bien, hasta aquí ha estado todo fantástico. Pero a partir del 67, y con la desaparición de su manager, los cuatro fabulosos comienzan su deriva particular: John busca a Yoko, George con su mente en la India, lamiéndose las heridas de la escasa atención que se le brindaba como compositor y Ringo, poco a poco entregándose al alcohol y mandándoles a tomar por culo a los otros tres. Realmente, nada que no pase en cualquier otro círculo de amistades a esas edades. La diferencia es que ellos habían estado sometidos a la terrible presión de la fama. Y fue Paul el que les mantuvo unidos un par de años más, proponiendo nuevas ideas, arrastrando a los otros tres al estudio para seguir trabajando, y dando la cara ante los medios, con más o menos fortuna, defendiendo el proyecto, aunque acabó de malo de la peli, y esto no hace justicia. Pero ésta es otra película.

Ahora es cuando os quiero contar lo que más me seduce del Macca: su vertiente artística. Para empezar, es un compositor prolijo y con un registro amplísimo. Capaz de inventar una tonada amable de cabaret, para luego descender a los infiernos con una pieza cruda y pesada o volver a subir a los cielos y hacernos soñar que aún queda esperanza para la humanidad. Los rocanroles, como churros y de todos los colores. Entre tanto, te cuenta las crónicas de asuntos cotidianos y mortales, envueltas en canciones que se convertirán eternas en el momento de su concepción. Y todo esto sin despeinarse, sin dejar de pasárselo de puta madre con los colegas, fumando porros y sin dejar de atender las numerosas peticiones de mujeres dispuestas a todo con tal de pasar un buen rato con él. (¿Envidia? ¡Que vaaaaa!). Además, es uno de los mejores bajistas que ha dado el rock. Los hay muchísimo más hábiles, con una técnica superior y un lenguaje más amplio, pero la mayoría aceptan que Paul McCartney es un referente a la hora de crear. El resto, besamos por donde ha pisado. Míticas son las líneas de bajo inventadas por él –en el Sgt Peppers hay unos cuantos ejemplos por los cuales yo decidí convertirme en bajista- cuando no estamos hablando de un guitarrista y pianista con un gusto excepcional. No se habrá mosqueado a veces George Harrison a cuenta de esto. Y ya no te cuento Ringo, cuando Paul dejaba alguna batería hecha en el estudio en alguna canción en la que Ringo estaba ausente.

Por si no bastara todo eso, resulta que este abuelo de 70 tacos posee una de las voces más brillantes y poderosas que ha dado el mundo del espectáculo. Tiene cantidad de registros, desde un cristalino falsete y un agudo bastante alto, hasta una voz cavernosa y que puede romper como quiere y cuando quiere hasta convertirla en un arma para cortar hierro. “Tiene arena en la garganta” decía su amigo y productor George Martin cuando le oía cantar “Long Tall Sally” o “I´ve got a Feeling”. De la parte más dulce y melodiosa de su repertorio, tiene un montón de canciones que te tocan la fibra al instante. ¿Moña? ¿Por qué lo dices? ¿Porque sigue haciendo canciones de amor y buen rollismo? Paul se esfuerza en parecer un tipo tranquilo y sin ganas de bronca gratuita, y probablemente sea así. Pero no me digas que es un moña un tipo que es capaz de cantar “Helter Skelter” o “I´m Down” como las canta, que parece que se ha comido a tres tipos como Alice Cooper (que a su vez se ha comido a tres tipos como Marylin Manson) para desayunar esa mañana antes de ir al estudio..

En definitiva, tengo bastantes bajistas como referencia, tales como Tony Levin, Pastorius, Peter Cetera, Lake, Wetton, Squire, Mingus, Carter, y una larga lista, a cada cual más bueno, pero Paul fue el primero del que tuve constancia como intérprete y creador de melodías originales para el bajo eléctrico. Y desde entonces, todos estos años, casi inconscientemente, un referente importantísimo a la hora de crear mis propias líneas de bajo. .

Feliz 2014.