Érase una vez…

Publicado por Edu Basterra el 4 de julio de 2013 en: Novedades

N.P.I.

NPI. Trio básico de blues, Rafa Aranguren a la guitarra, yo al bajo y chapurreo en inglés y un batería inexistente. La primera vez que cogió forma esta banda fue en el “Instituto Femenino” de Bilbao. Cuando entonces, las ‘tías’ y los ‘tíos’ iban a sitios diferentes, estoy hablando del 76, y fue en uno de esos festivales estudiantiles que se organizaban invitando a cuatro o cinco bandas a lucirse.

En el “Femenino” era siempre los sábados por la tarde. Lo recuerdo por el cabreo que se llevaba el bedel de turno, al que no sólo le jodían la tarde libre, si no que encima tenía que controlar a una peña que andaba más alborotada que en días de clase, y que a medida que avanzaba el concierto, ésta descontrolaba cada vez más. Mezcla hormonas de los 15-17 años y cerveza o kalimotxo con ambos sexos en un Festival de Música Ye-Ye y ya verás que tarde más guapa le vamos a dar al bedel.

A lo que iba, nuestra primera aparición como banda. Pero éramos Rafa y yo solos, que habíamos preparado dos piezas para nuestra actuación. Así que necesitábamos un batería, que nos acompañara en el bolo. Yo ya había tocado en algún otro festival de estos y conocía a algunos músicos que iban a tocar ese día, así que le pedimos a Javi Robador, que era el batería de Diáspora, el grupo más famoso y que mejor tocaban de aquel entonces que nos acompañara. Y nos esquivó muy amablemente, cediéndole el marrón al bueno de Joserra Escartín, un buen batería que tocaba en el grupo Atlanta, que aceptó acompañarnos.

Dos piezas, la primera un blues inventado por mí sobre la marcha y cantado en inglés sin ningún atisbo de vergüenza y con toda la soltura del mundo (yo era así de inconsciente a esa edad) y la segunda, una descafeinada versión del “I´m a Man” de Spencer Davies Group que popularizó el grupo Chicago. Ambas ensayadas varias veces en casa de Rafa y que sumaban seis acordes entre las dos. El asunto estaba chupado.

Error. No puedes salir a tocar con un batería con el que no has tocado nunca y que no se sabe la canción y pretender que quede bien. Ya ni te cuento lo mal que debía de estar cantando que se me acercó por detrás el guitarrista de la banda que venía detrás nuestro y me susurró al oído que sería mejor que acabáramos ya. El desastre estaba en su punto álgido cuando decidí cortar por lo sano. Lo que recuerdo era ver a Rafa en estado de trance con los ojos fijos en un punto, en estado de shock, esperando a que me mirara para darle carpetazo al asunto, sin obtener resultado. A todo esto, el batería Joserra Escartín, mirando a cada uno con un ojo para un lado y el otro para el otro esperando alguna señal (supongo que rezando para que esto acabara pronto) y sufriendo el gran bochorno. El resto fue digerir ese mal trago durante las semanas siguientes. Lejos de desanimarnos, Rafa y yo seguiríamos intentándolo de nuevo. Esta vez, con un batería con el que poder ensayar. Pero este es otro capítulo.

Comentarios (4)

  1. Muy bueno. Más, más, más

  2. Continuara???

    Siento sudores fríos ante la tercera parte de las memorias por la parte que me toca.
    Por cierto, recuerdo horas muertas en el bar de Santiago Apóstol donde en las servilletas del bar diseñabas dibujos de Robert Fripp con miles de pedales y guitarras de diseño estramb´tico. Recuerdo la “Gibson Stratofender”.

  3. Pepe tu vas a ser el siguiemte. ¡Prepárate!

  4. Ya me acuerdo Pepe, de la Gibson Stratofender. Me pasaba el dia dibujándolas en cualquier sitio. ¿Por dónde se entraba al bar del santiago apóstol? ¿Estaba en un piso? Recuerdo dos centros de reunión de los Pepe Joe & LCE, el pub “El Gallo” y la taberna los amigos, en Alda de Urquijo, a la vuelta de la esquina.