Érase una vez…

Publicado por Edu Basterra el 15 de julio de 2013 en: Novedades

Pepe Joe & Los Cerdos Esquizofrénicos y los demás.

Después del exitoso fracaso con NPI me incorporé a las filas de un grupo llamado Pepe Joe & Los Cerdos Esquizofrénicos allá por el 75, que andaban buscando bajista. La formación, que yo recuerde, Jose Luis Odriozola a la voz, Chente Gamarra y Charlie Ahedo a las guitarras, Alberto Abajas a la batería y servidor al bajo. El nombre de la banda invitaba al cachondeo (claramente influenciados por el Schizoid de los Crimson) pero nada más lejos de ello. El repertorio: Jumping Jack Flash y Honky Tonk Woman de los Stones, I´m free de los Who y las típicas Jonnhy B. Good y Oye cómo va.

Me acuerdo del primer concierto en el colegio de ‘Los Paules’ en Barakaldo. Nos dejaron la sala todo el día para nosotros y vi como funcionaban otras bandas cuando ensayaban sus canciones. Pude comprobar allí mismo cómo se lo tomaba el personal a la hora de preparar su espectáculo. Nervios, tensión y alguna mala palabra a destiempo con el consiguiente mosqueo. Incluso vi cómo se deshacía una banda antes de su actuación, por el cabreo del batería en los ensayos, debido a que sus compañeros no entraban en el momento adecuado a tal o cual redoble de batería. En realidad, la culpa la tenía él, que hacía los redobles a destiempo y los acababa fuera de tierra, que es donde deberían entrar todos. Pero el resto no dijo ni “mu”. Acto seguido recogieron sus cosas y se largaron.

Por aquel tiempo se supone que nosotros éramos savia nueva después de bandas como los Hepton Silver Blue, los Diaspora, Carmina James o los Atlanta. Supongo que Fermín Rotaeche, Zubiaga y compañía dirán que fueron ellos más pioneros que estos. Me consta, desde luego, por la edad. Así que a la par nuestro aparecieron otras bandas con nombres como Woodstock, de clara influencia sureña-country; Swedenborg, más cercanos al rock alemán o los Talking Heads; Fase, claramente rockeros, los Thuggs, de los que hablaré en algún otro capítulo y alguna que otra más de la que no me acuerdo. Por supuesto, hubo muchos más grupos, gente que acompañaba a artistas de primera talla y que llegaron a tocar en el circuito de las discotecas cuando éstas contrataban bandas de directo, algunas con repertorios acojonantes, pero sólo hablo de las de mi entorno, estudiantes mayormente. Y todos con una JOMADI entre sus manos. También vi otras marcas, Hofner, Framus, Eco y alguna que otra rara. Por supuesto, Gibson o Fender, ni de lejos.

Solíamos coincidir en los mismos festivales, conciertos o matinales musicales, llámalo como quieras. El recorrido era más o menos este: Instituto de Txurdinaga, Colegio Alemán, Colegio Santiago Apóstol (en éste eran los domingos por la mañana), Instituto Femenino y el Salón de Actos del Carmen, en el barrio de Indautxu. Conciertos de tres o cuatro bandas, con media hora de actuación cada una. La recaudación del evento para el típico viaje de estudios de los que organizaban el festival. Aparecíamos en el cartel porque alguien tenía algún contacto o amistad entre los organizadores.

El primer escollo, el orden: Quién sale y en qué orden. Normalmente se respetaba la antigüedad, pero había veces que surgían conflictos. Me explico: Si considerabas que tu grupo tenía cierta importancia te negabas a salir de los primeros, como es lógico, pero tampoco querías ser de los últimos, ya que quedaba menos público para verte o puede que un bedel cabreado te cortara la luz porque te estabas pasando de la hora. Así que ese tercer lugar se vendía muy caro. Casi siempre se llegó a algún acuerdo sin que la sangre llegara al río, al fin y al cabo, si salías en tercer lugar corrías el riesgo de que las otras dos bandas te pisaran temas que tenías preparados para cuando llegara tu turno. Que yo recuerde, todos teníamos parecido repertorio en común: Smoke on the water, Get Back, Jumpin Jack Flash, Honky Tonk Woman, Oye como va, Jonnhy B Good y por ahí. Todas muy en boga por aquellos años. El resto de cosas que podías escuchar: Cat Stevens, Dylan, Eagles, Free, Crosby Still & Nash, etc. Creo que alguna vez llegué a escuchar el mismo tema tres veces en algún sitio.

Y más de lo mismo. La adrenalina hace estragos cuando eres joven y sales a un escenario. No puedes controlar la situación. Suena todo diferente a como lo has estado escuchando en tu local de ensayo. Sin monitores, sin amplificar la batería, y compartiendo dos guitarras en un mismo ampli. Mezclado con un poco de alcohol y pendiente de si ha venido a verte alguien que te importe en concreto por una u otra razón. En mi caso siempre intenté centrarme en el sonido de la banda y en la interpretación, pero la mayoría de las veces me vi vendido debido a las condiciones adversas que reunían ese tipo de conciertos. Iluminación y megafonía de batalla, lo justo para dar una charla o una misa. Ausencia de camerinos o lugar para el recogimiento o la concentración, y todo controlado por gente voluntariosa e inexperta que iba viendo como la mitad de la organización tiraba la toalla a medida que surgían dificultades, cuando no se tiraban a la botella, más un bedel cabreado. En la mili a ésto le llaman pista americana. Aquí es donde te ibas curtiendo para futuras empresas. A todos ellos, mi más profundo y sincero amor y gratitud.

Y siguiendo el curso natural de los acontecimientos, se sucedieron todo tipo de encuentros, desencuentros, separaciones y nuevos rumbos. Ajustes, acercamientos y alejamientos. Unos vuelta a los estudios del colegio, instituto o la universidad y otros en busca del sonido que algunos todavía seguimos buscando…

Comentarios (2)

  1. Ardo en deseos por el siguiente capítulo. Toda una epopeya del rock vasco

  2. Ya está publicado en esta web, asi que a disfrutar amigo Txema…