Érase una vez…

Publicado por Edu Basterra el 24 de septiembre de 2013 en: Novedades

De Pepe Joe & los Cerdos Esquizofrénicos a Amas de Casa 3ª parte

Entre banda y banda, tuve la oportunidad de contactar con un agente que tenía contrato con una discográfica nueva, Xoxoa, de carácter euskaldún, para grabar un disco y que necesitaban un bajista. La cosa fue así: estaba yo en una tienda de componentes eléctricos comprando algún cable, y tenían la radio puesta, en concreto la Ser, y en el programa Carlos Arco estaba entrevistando a un grupo que iba a grabar un álbum pero que no tenía ni bajista ni batería.

Con JC Pérez y Phocas

Con JC Pérez y Phocas

Plink, se me encendió la luz. Me fui a toda ostia a la emisora que estaba detrás del hotel Carlton y me presenté en el programa para ofrecer mis servicios. Contacté con ellos y les ofrecí a Javi Robador a la batería. Sin modestia alguna os diré que cuando nos oyeron tocar nos contrataron al instante. Por aquel tiempo, el 77, Javi y yo no teníamos rival como base rítmica. Todo el mundo quería tocar con nosotros.

Así que la cosa quedó en que Javi y yo grabaríamos el álbum para Itziar Eguileor, la cantante y Alex Zabala y Mikel Prieto, a las guitarras. El repertorio era suyo y cantado en euskera. El estilo, entre los Fotheringay y Savage Rose con el toque jazzy que le pondríamos el batería y yo. La producción se hizo en San Juan de Luz, en los mismos estudios en los que quizá grabaran Errobi, Txomin Artola, Izukaitz, Lisker o Itoiz, esto no podría asegurarlo, pero eran las bandas que figuraban en Xoxoa por aquel entonces. A la mesa de control, cómo no, Jean Phocas, un buen bajista y trompetista vasco francés, que por aquel tiempo destacaba como técnico de sonido a la hora de grabar bandas.

Fue mi primera experiencia como músico de sesión. El resultado, como es de suponer, bastante flojo. Eran buenas canciones pero arregladas incorrectamente, y grabadas sin ningún tipo de criterio en cuanto a estilo y sonido. Por supuesto, tampoco nosotros, la base rítmica, éramos tan buenos como creía. Phocas tampoco ayudaba mucho en cuanto a la producción. Muy sabiamente se limitaba a capturar el sonido de la banda lo más pulcro posible sin emitir opinión alguna, quizás porque ya se veía que aquello no iba a ser la reostia.

con gontzal mendibil

Con Gontzal Mendibil.

De hecho, nada más publicar el disco, en el concierto de presentación, ya hubo un mosqueo general y dimos un bolo desastroso, con la consiguiente disolución. Supongo que pagamos la inexperiencia de lo poco profesionales que éramos por aquel entonces, mas preocupados en disfrutar tocando lo que sea como sea con quien sea, que en tener una visión o conciencia de producto para vender.

Pero fue esta la puerta que se abrió para poder acceder al mundo de la canción euskaldún. Después de los hechos comentados empecé a conocer a otros músicos que trabajaban para el mismo sello, Mixel Ducau, Anje Duhalde, Foisis y Juan Carlos Pérez. Este último, que había hecho las mezclas del disco que al final saldría con el nombre de “Itziar”, me presentó a Ruper Ordorika, con quien colaboré al verano siguiente para presentar su primer álbum “Hautsui da Anphora”, con Bixente Martinez a la guitarra y un violinista que no me acuerdo de su nombre.

Y finalmente, fui a parar a la banda que formó Gontzal Mendibil, cantautor vasco que se movía en la onda de Ez Dok Hamairu, movimiento cultural vanguardista, con quien estuve colaborando durante bastantes años, bien de gira o bien grabando (participé en tres de sus discos). Gontzal es un buen tipo, enamorado de la vida y optimista empedernido en los buenos y en los malos momentos. Con una visión más abierta a explorar otros puntos de vista, pagó cara la osadía de alejarse de la ortodoxia que reinaba en el mundo cultural vasco. Aun así, ha dejado un puñado de buenas canciones que todavía perviven en la memoria del aficionado euskaldún, además de un par de buenos trabajos audiovisuales de tipo conceptual. En ese aspecto, Gontzal fue muy inquieto y llegó a liderar proyectos importantes mezclando elementos musicales y teatrales, siempre para la promoción de la cultura vasca.

Comentarios (1)

  1. ¡Qué suerte la de Gontzal, de poder contar entre sus filas con buena parte de la formación de Infussion!