Érase una vez…

Publicado por Edu Basterra el 8 de octubre de 2013 en: Novedades

De Pepe Joe & los Cerdos Esquizofrénicos a Amas de Casa 4ª parte

Joseba Gotxi

Antes de conocer el mundo cultural vasco, o euskaldun, mejor dicho, porque los que hacemos música y cantamos en castellano también somos o formamos parte de la cultura vasca; antes de esto, digo, todavía seguí probando formaciones con otros músicos. Conocí a Joseba Gotxi, un organista con las ideas claras que estaba en la onda de Keith Emerson y que me engatusó para formar un trio tipo ELP. Por aquel tiempo, y todavía me sigue pasando, si escuchaba un grupo que me flipaba, ya quería formar una banda que hiciera algo parecido. Esto me ocurría con frecuencia, ya que continuamente estabas descubriendo nuevas bandas, nuevos sonidos. No era mucho de escuchar la radio, pero tenía un montón de conocidos con los que intercambiar discos e ir ampliando tu cultura musical. Había gente que ya apuntaba maneras de coleccionista compulsivo de lps. Si ibas a su casa de visita podías descubrir bandas que ni siquiera estaban publicadas en España.

A lo que iba, Gotxi se cruzó en el camino mientras yo flipaba con el “Trilogy”, “Tarkus” y “Brian salad surgery” de Emerson, Lake & Palmer. Así que no fue difícil montar un trio, esta vez con el hermano de Javi Robador, Guzmán, que también tocaba la batería, y apuntaba las mismas maneras, con un estilo suelto pero contundente. Empezamos con el nombre de Leviathan, que lo puso Joseba, no se si por el monstruo o por el libro del filósofo Tomas Hobbes, pero al final y tras largas deliberaciones en el bar del colegio donde ensayábamos, nos pusimos el “original” nombre de Gotxi, Baxter & Gúzman (con acento en la ú) para que sonara fonéticamente mejor o muy parecido a Emerson, Lake & Palmer. Al final lo dejamos en GBG.

Con mi nuevo bajo sin trastes acompañando a Ruper Ordorika.

Tuvimos suerte de encontrar ese sitio para ensayar. Después de practicar en una casa en el casco viejo de Bilbao y una iglesia en Loiu, fuimos a parar a la cabina del cine del colegio La Salle, en Deusto. Ésta estaba en desuso porque los curas ya tenían un salón de actos nuevo en otro edificio colindante, así que nos apalancamos allí metiendo todo el ruido que queríamos porque no te oía nadie. Durante mucho tiempo estuvimos ensayando dos veces por semana, una frecuencia considerable para obtener resultados rápidos, de tal manera que nos hicimos con un amplio repertorio propio, mayormente instrumental. Gotxi cambiaba de órgano con frecuencia hasta que se hizo con un Farfisa decente, lo más parecido a un Hammond con buenos registros y con un Leslie. Joseba tenía una habilidad especial: compraba un teclado de segunda o cuarta mano, lo limpiaba, lo maqueaba, lo ponía operativo y lo vendía por ocho veces más su valor, entiendo que honradamente. Tan sólo unos meses después ya disponía de un órgano bueno y un sintetizador monofónico. Mas tarde adquiriría un piano eléctrico que sonaba bastante decente, con lo cual ya estaba equipado para interpretar varios registros diferentes. Yo compré para la ocasión un bajo sin trastes marca Morris, en San Juan de Luz, en la famosa tienda Bertbeder, que tenían de todo y a buen precio. ¿Por qué sin trastes? Ya os he comentado antes que banda o músico que me impresionara, ya quería ser como él. Y por aquel entonces flipaba con dos bajistas excepcionales: Jaco Pastorius, que ya conocéis la mayoría y Percy Jones, de Brand X, una banda inglesa buenísima de fussion en la que militó Phil Collins tocando la batería. Ambos tocaban bajos Fender sin trastes. Pues yo también. Y de paso un amplificador Acoustic. Un paso adelante, un escalón más arriba.

Jose Portela y Ramón Gardeazabal. Al fondo Javi Robador a la bateria.

Jose Portela y Ramón Gardeazabal. Al fondo Javi Robador a la bateria.

Malos tiempos corrían para que un trío de rock sinfónico de Bilbao pudiera encontrar trabajo. Recuerdo conciertos buenos y otros desastrosos en sitios que no eran habituales. La escuela de Empresariales de Sarriko, la Escuela Técnica de La Casilla (o algo así), la Universidad del País Vasco, la discoteca Mao de Leioa, otra discoteca que luego sería un puticlub, en la calle General Cocha, un par de urbanizaciones vecinales y el salón de actos del Colegio Los Hermanos de la Salle, donde ensayábamos. Una de las condiciones del uso de la cabina de cine para nuestros ensayos, era que teníamos que dar un concierto gratis en el colegio nuevo. El hermano Fidel fue el que nos consiguió el local. Pues bien, en todos ellos largamos nuestro rollo sinfónico con más o menos acierto. Nuestro sonido era realmente compacto, más en el local que en los conciertos, donde todavía se carecía de equipos buenos. Aun así, Fermín Rotaetxe, locutor por aquel entonces de los 40 principales, cuando los 40 era otra cosa más interesante; y el difunto Iñaki González Bilbao, locutor en Radio Popular, nos grabaron una cinta en el local de ensayo con un magnetofón Revox estéreo, de la que hasta hace poco conservaba algunos temas en cassete, y que sonaba bastante bien. Pero eran temas instrumentales la mayoría. Lo de siempre, sólo le gustaban a los músicos y no a todos.

Gotxi en familia con su sinte de pared y el resto de los teclados.

Gotxi en familia con su sinte de pared y el resto de los teclados.

Todo este tiempo de trabajo como GBG nos dio solidez rítmica. En ello se debieron fijar Ramón Gardeazábal y Jose Portela, que militaban en Enbor y querían promocionar su último trabajo “Katebegiak” en directo, para lo cual necesitaban un trio teclados-bajo-batería perfectamente engrasado. Yo ya había trabajado con Ramón y Jose años atrás, así que enseguida congeniamos, nos aprendimos el repertorio y empezamos a dar conciertos compartiendo escenario con Itoiz y alguna que otra banda puntera. En cierto modo, todo lo que no pudimos conseguir como GBG se compensó en conciertos con equipos buenos y un sueldo mejorado con la gente de Enbor, aunque esta historia no duró mucho. Mientras tanto yo ya tenía en mente otro proyecto más personal, con más registros musicales y Gotxi, Baxter & Gúzman estaban demasiado encasillados en un sonido muy concreto. Ya empezaba a echar de menos el sonido de la guitarra, empezaban los 80s y yo ya tenía otros sonidos en la cabeza. No hacía más que escuchar el “One size fits all” de Frank Zappa y ya sabéis, culo veo, culo quiero. Os lo contaré en el capítulo de Amas de Casa y los años 80.

Comentarios (7)

  1. Edu, sigue contando, que estoy seguro de que hay mucha gente, como yo, que disfruta leyendo tus cosas. ¡Vaya memoria ¡. Solo esto: ánimo y adelante con el blog. Salud¡

  2. Muchas gracias,Bruno. Era una cuenta pendiente que tenía desde hace tiempo y parece que esta vez estoy animado a revelar todos mis trapos sucios. Un abrazo.

  3. Esto parece el HOLA

  4. hablamos de música o qué!

  5. Las letras también forman parte de la historia de la música y, desde luego, de la historia de los músicos.
    A ver Baster (la respuesta en privado)… ¿a que no sabes quien compuso las letras del Katebegiak de Enbor?
    No sabía que habías tocado con ellos… y resulta que al cabo de los años, nos hemos reencontrado… tú y yo, en Barakaldo.
    Y también resulta que ¡no te jode! desde la ventana de mi despacho, suelo ver a Ramón Gardeazabal y a Joseba Gotxi tomando un “refrigerio” antes de sus ensayos en “la ciudad fabril” ¡TODAVÍA AL PIE DEL CAÑÓN!
    Sigue escribiendo tu historia, aunque a Elena le parezca el HOLA (con todo cariño).
    Yo estoy enlazando recuerdos y disfrutando un montón.

  6. Y.. hablando de música… de la siguiente generación…¿habéis escuchado a MaderaCore? (paternal pregunta)

  7. ¿Asi que Elena es el personaje misterioso? Imperdonable olvidarme quién fue el letrista de Katebegiak. Tuve la fortuna de conocerle muchos años después y no le relacionaba con la noche de autos. Sabrá perdonarme. Suerte a los Madera Core.